viernes, 23 de marzo de 2012

Retablo de los Angeles

Esta es mi aportación para divulgar este ancestral y desconocido auto que se representa en Obejo, provincia de Córdoba

En Nochebuena, una comitiva compuesta por dos arcángeles, San Gabriel y San Miguel, Lucifer (vestido con una piel, rematando su cabeza con una gran cornamenta, arrastrando cadenas y pintado totalmente de negro), este rivaliza con un mochilero con una alforja al hombro para guardar las aportaciones donadas en especie o en metálico,todos ellos salen por las calles de Obejo para pedir el aguinaldo.
 
Tomado el relevo del Retablo de los Ángeles por los jóvenes de Obejo (antes lo representaban los más mayores), éste está en manos del mismo grupo desde 1997.

UN POCO DE HISTORIA

HISTORIA DE LA LENGUA Y LA LITERATURA DIALECTAL ANDALUZA

Autor/a: Andres Flores  http://www.nodo50.org/estrellaroja/foros20070920/foro.php?f=1&i=286&d=25

Las obras mas representativas del TEATRO MEDIEVAL ANDALUZ son EL RETABLO DE LOS ANGELES DE OBEJO y LA INFANCIA DE JESU-CHRISTO.

Dichas representaciones navideñas han continuado hasta nuestros días.
En Obejo se representa el Retablo todos los años y en El Viso de los Pedroches un fragmento
de la Infancia con el nombre de EL MISTERIO DE LOS REYES MAGOS.

Los autores no se ponen de acuerdo en si lo que se representa en El Viso cada cuatro años,
es La Infancia, o un trozo del Auto de los Reyes Magos de la catedral de Toledo del siglo XII.
Últimamente parece que se empieza a imponer la idea de que es un trozo de la Infancia de
Jesu-Christo, pero que se conservo el nombre de una obra anterior.

Como en el caso de El Cid, EL AUTO DE LOS REYES MAGOS esta escrito en una lengua
(el llamado castellano de Toledo) de compromiso entre los dialectos mozárabes y castellanos,
que algunos definen como castellano ¿?.


HISTORIA DE LA LENGUA ANDALUZA

Pagina 11
Tomás Gutier
(Extracto del libro “Sin ánimo de ofender” realizada por Identidad Andaluza)
http://www.revandalus.com/biblioteca/historia-de-la-lengua-andaluza.pdf


Los tropos tenían dos ciclos: de Pascua y de Navidad. Del primero podemos rastrear algunos elementos en representaciones bíblicas como las que se escenifican en Alcaudete (Jaén) durante su Semana Santa, destacando entre ellas El Paso de Abraham.

Del segundo ciclo conservamos una serie de tropos entre los que destacan: El Retablo de los Ángeles, El Auto de los Reyes Magos, La Infancia de Jesucristo y el Auto Sacramental de los Reyes Magos.

El Retablo de los Ángeles debió escribirlo a mediados del siglo XI (antes de la ocupación
castellana del reino de Córdoba) un religioso mozárabe, no sabemos si en el actual pueblo de
Obejo o en el desaparecido Castil de Flores. El texto ha llegado hasta nosotros en forma oral
y en él se ve la clara intención didáctica de su autor al intentar demostrarnos que Jesús es Dios
(concepto Trinitario), y no un simple profeta más como nos enseña el Islam (concepto Unitario).
La obra fue escrita, sin lugar a dudas, con la intención de combatir en lo posible la islamización
de al-Ándalus, demostrando su desconocido autor una gran educación y un perfecto conocimien-
to del Islam. En resumen, es un claro panegírico contra el Islam, por lo que al escribirlo se jugó
la vida.

Debido, probablemente, al aislamiento físico padecido por Castil de Flores y Obejo, al modificarse las rutas que unían el Valle del Guadalquivir hacia Cárdena (siglo XVI) primero y hacia Despeñaperros (siglo XVIII) después, El Retablo de los Ángeles ha permanecido casi inalterado, con la sola excepción del Villancico final introducido a finales del siglo XVIII o comienzos del XIX.

Hubiera sido muy interesante poder comparar esta obra con el Auto Sacramental de los Reyes Magos de El Viso (Córdoba), la cual debió datar de esa misma época, pero del original de dicha obra sólo conservamos el nombre. A finales del siglo XVIII se sustituyó el texto primitivo por un fragmento de la Infancia de Jesucristo. Sin embargo, sí podemos hacerlo con otras obras de claro origen mozárabe, por lo que se puede hablar, por tanto, de una escuela de teatro popular romanceada andaluza.

El Auto de los Reyes Magos, del siglo XII, es considerado por algunos especialistas una versión en castellano de una obra anterior en la lengua romance de al-Ándalus. La copia actual fue descubierta el año 1785, en la catedral de Toledo, y está escrita en una “lengua de compromiso” entremezclándose la lengua romance andaluza y el castellano.

La Infancia de Jesucristo fue escrita por el sacerdote Gaspar Fernández y Ávila, recogiendo el habla popular de la Sierra de Málaga por lo que constituye una joya lingüística, al hacernos llegar mozarabismos, hoy desaparecidos, pero aún vivos en el andaluz del siglo XVIII, como yenwua (lengua), yussero (lucero), y una (luna), etc. El, como a sí mismo se define, “cura más antiguo de la Iglesia Parroquial de la Villa de Colmenar”, se inspiró al escribir su obra en la lengua y en las tradiciones de su tierra, Málaga.

Para algunos, La Infancia de Jesucristo es el primer libro de la literatura dialectal andaluza y, para otros, el último de una larga tradición cultural y parte de nuestro teatro medieval.

Tan importante como el estudio de una obra, es compararla con la cultura y el desarrollo social de su tiempo, por lo que al analizar el Teatro Medieval Andaluz vemos que posee una unidad en todas las obras y unas características comunes. Podríamos resumirlas constatando que sus autores son todos religiosos, por lo que la temática es, así mismo, religiosa, defendiendo al cristianismo frente al islam y enseñándonos que Jesús es Dios.





Ubicación de Obejo




 Representación del día 24 de Diciembre de 2008
 

   







































   



miércoles, 21 de marzo de 2012

Romería de San Benito y Baile de las Espadas o Machimachía, Obejo, Córdoba. 18 de Marzo de 2012

Testimonio gráfico de la Romeria de San Benito día 18 de Marzo de 2012, con su Baile de las Espadas o Bachimachía. a la que asistimos un servidor y el amigo Rafael Jiménez.

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Obejo, perteneciente a la Sierra de los Santos, y enclavada en Sierra Morena, se encuentra apartado del mundanal ruido, a 47 Kilómetros de Córdoba, junto a las localidades de Pozoblanco, Villanueva de Córdoba y Adamuz, como principales referencias geográficas. Con un término municipal de 214,6 Km2, el núcleo de población cuyo gentilicio es "obejeños", se encuentra sobre una pequeña loma rodeada de alturas algo más elevadas, siendo el monte de la Fuenfría la cumbre más alta del término municipal (775 m).
 
Localización de Obejo:
La historia de Obejo sirvió para darle al pueblo una fisonomía de calles estrechas y laberínticas, en donde destacan restos de mampostería pertenecientes a la antigua Fortaleza de origen árabe, situado en la parte más elevada de la villa, y junto a ellos, la Iglesia Parroquial de San Antonio Abad.

La población de Obejo está repartida en tres núcleos: el histórico con 600 habitantes, que a pesar de no hallarse muy distante de la capital se encuentra un poco aislado, como consecuencia de las dificultades orográficas que presenta el entorno por un lado y las malas vías de comunicación existentes por el otro; el núcleo situado en Cerro Muriano con 840 habitantes y el núcleo de la Estación con 60 habitantes.

Desde cualquier punto de Andalucía se puede llegar a Obejo por la N-432, desviándonos de ella en El Vacar por la CP-081 o en Villaharta por la CO-9022. Desde Villanueva de Córdoba por la CP-130 y desde Pozoblanco por la CP-203. En las últimas curvas antes de llegar aparece la Fuenfría, situada en la falda del monte con el mismo nombre.



La Danza de Las Espadas , "ballimachía" o "bachimachía" además de ser uno de los festejos más espectaculares del folklore español, es una de las fiestas con más tradición de Obejo. Se celebra tres veces al año: el domingo más próximo al 17 de enero con la celebración de San Antón, el domingo más próximo al 21 de marzo con la romería de San Benito y el segundo sábado de julio dentro de la feria y reúne a una gran multitud e espectadores. La danza es ejecutada por unos 32 varones (sin participación de mujeres) dirigidos por un maestro. Visten con chaquetilla corta de pana marrón, camisa blanca, pantalón de pana lisa color avellana, fajín rojo y botas. En las manos, espadas de hierro forjado.

Durante la procesión, tras la misa en la ermita de San Benito o en la iglesia de San Antonio Abad, según el día, los danzantes no cesan en su baile, acompañados por la música del acordeón, la guitarra, el laúd y la pandereta. Avanzan, siempre delante del santo, en hileras, con las espadas como nexo de unión. El momento culminante, conocido como el "patatú", es cuando los danzantes forman un círculo en torno al maestro de danza, cruzan las espadas y lo "ahorcan". Se para la música y a un golpe de pandereta el maestro se desliza por un lateral saltando y deshace el laberinto de danzantes y espadas.
           
Los orígenes de la danza, vinculada a las danzas guerreras, no están del todo claros. La mayoría las sitúa entre los siglos XIV y XVI.

Fuente: Web del Ayuntamiento de Obejo 
http://www.obejo.es/index.php?page=patrimonio-etnografico-3



Comitiva para el cambio de Mayordomo



 Cambio de Mayordomo













Recinto de la Ermita de San Benito



Detalle de la vestimenta de un danzante


San Benito

 

Danzantes




Comienzo de la Procesión
y de la Danza































  San Benito y al fondo Obejo


El Patatús









 



Un Romero